SUMMER LIQUID

05.04.2013 19:29

SUMMER LIQUID    (LIQUID SUMMER)

 

Te encuentran con la vista el deseo

Te siguen a las alcantarillas de la ciudad

A la playa cuando vas con las manos

Y entre el humo de la cocina

En restaurantes con piso de arriba.

Te siguen.

Ojos de lenguas de sexos de manos.

Te siguen.

Tu paso tambalea la voz y el café pita

En los oídos de los clientes avisados.

El es belga y entre el formol da rubicunda

Explicación de otras quiebras:

Al menos pasaste –piensas-,

Y estás aquí,

Donde hay lago y una luz

Y paseo marítimo para ninfas

Como ojos y ojos como sexos (y como sexos y como manos)

Abiertos (abiertas) en el azul

La noche no redimirá a nadie

Hoy. Bailas, enseñando el

Cuerpo a la luna amarilla y

A las olas, los pequeños dedos

Te atrapan un iceberg de dolor

En el piso de arriba.

Y tal vez podría ser Bruselas y

Evangelos, pero es

Mediterráneo calor de cuerpo ahíto:

Y piensas-para mí no, no para mí ahora, no, sí,

Bueno, bien-.

A las alcantarillas,

Con sus focos achinados

Deberían perder toda perspectiva.

No. No es así. Ella

Anuda en el paseo,

Entre las tiendas del mercado

Su voz a la tuya y se

Pretende la última y lo

Consigue, el fin de la llama,

La luna, bailaba, miraba por

Dos ojos, abiertos,

Los dos recorren ahora

La playa eterna de tiempo verde,

Los pequeños dedos

Han mordido a un cangrejo

Y su voz.....

-te tambaleas-

la máquina pita horrísona

como si hubiese un cadáver en

el entresuelo

esperando a su boca,

esperando a sus labios abiertos,

a sus ojos, (como sexos y como manos)

bailando:

es imposible decir “no”

a estos líquidos, aunque

pretendido mil veces,

de cien ojos dos,

de cien muecas tres,

de cien pasos, dos,

una mujer avanza por

el paseo de sangre y

vierte en cada cadera

un jugo amargo de sol

y medianoche:

la brisa golpea afuera

intentando quebrar la

escena:

imposible, ya en la hondonada,

negar o recabar menos información

de las piedras, y los suelos firmes y

aún los vehículos torpes y

las camisetas

y los giros y

las rojas losetas de la avenida:

te siguen y

ya

te han encontrado. (Todo) (Ojos, sexos,manos).


                                                                                                          NECESITADOS

 

Media luna en la noche del Sur,

borrachos bailan en la puerta de los bares.

Sus ojos,

clavados

en la entrada,

reclaman el rostro detrás

del vidrio, el ombligo

de la rubia que

volvía en Enero

a Hamburgo, Bárbara.

Ella le había prometido

una llamada de desierto,

y él, celebraba, ahora,

bocanadas de hielo

en aire, la espera.

Cuatro o cinco aceites

resbalándole la gruta,

¡Qué más se dice!,

ah,

trazos de neón

en faz resuelta de blanco.

Media luna baila en el ombligo

pleno de Bárbara- Hamburgo,

con música celebrada de

desierto, y aquélla da vueltas y

celebra, ajena; él

come hielo con promesas

en la puerta y recibe saludo

de contrincantes

avisados, rol difícil:

ebrio a puertas de la luz.

Los ojos se hurtan

del choque y

con un giro desmayado,

de romántica pálida tragedia

se pierden,

vertical

en desplome

-“de fiar”-:

rubias walkirias

pasean el aire

clandestino y pobre

de Inviernoviembre.

Orina él en la tienda de máquinas vacía;

ella se aleja, se despista,

cuatro calles abajo por la

Salida de Emergencia.

Reclaman el rostro

detrás del vidrio

para necesitados de luna.


 

                                                                                              CARRETERA 

 

Das vueltas a la noche en giros de espanto

Repitiendo el tiempo sin reloj

Paisajes de asfalto y señales

Nada ocurre

Al volante de la noche

Una misma carretera y

Horas, horas de cambios

Y luces sin sentido ni meta.

En el lugar de la cabina

Un pasajero perdido

A ambas partes del viaje

Busca una salida

La noche le envuelve

La misma carretera

Pasan las horas sin sentir

Y éstá de vuelta y de ida

 A todo.

Las posibilidades que estimaba

Infinitas al comenzar

Se trocan horas de delirio

Al volante de una existencia

Que lucha

Entre la libertad en fuga y

La esclavitud ausente.

Todavía no es preso de nada.

Apenas despierta, aterido,

Escucha, la radio mortecina,

Los pájaros blancos

Y se encuentra vestido, quieto,

En su propia escapatoria.


 

CINE (la vuelta de la esquina)

 

La salvación a diario ese día

Después de perder su rostro un milenio

La oscuridad de la sala de cine

Fuera de la tragedia cotidiana

A un palmo de la luz

A metros de las caras afiladas

Las voces y los automóviles.

La salvación.

Música, asiento, silencio, butaca, roces.

Abrupto el ser se suaviza,

Se moldea el silencio

Y el momento mientras

Placidamente, uno,

Se ignora.

Pasa un tren de fruta.

Luego, de la cueva

Emerge un “libertariano”

Con sonrisa

Que ignora,

A menudo

El soporte

Que mece

El aire

De

            La

                        Vuelta

 

                                               De

                                  

La

 

            Esquina.

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